SAN MARTIN Y SU EDUCACION MILITAR EN ESPAÑA


De los 27 años que San Martín permaneció en España -adonde fue llevado por sus padres en 1784_ 22 fueron de servicios en los ejércitos de la Madre Patria. Resulta evidente que en ellos recibió su formación militar fundamental, y que allí tuvo ocasiones para demostrar su valor y entereza moral en los episodios de una época muy conflictiva, tanto para Europa como para los territorios americanos. Dicha época estuvo caracterizada, entre otros sucesos, por la Revolución Francesa, el encumbramiento y ocaso de la figura de Napoleón, y al mismo tiempo, la independencia de los países que integraban el imperio español.
Volviendo a su historia en España, decimos que la familia del Capitán Juan de San Martín y Gregoria Matorras se afincó en Málaga, en 1785, y fue en ese lugar donde el futuro Libertador, después de cursar un período escolar elemental, a la edad de 11 años se incorporó como cadete en el II Batallón del Regimiento de Infantería de Murcia, cuya guarnición estaba en la ciudad de residencia de sus padres.
Ello sucedió el 21 de julio de 1789, pocos días después de que en París, el 14 del mismo mes, se iniciara el período revolucionario que, con el tiempo, conmovería a todo el mundo occidental.
No constituyó sorpresa esta incorporación al Ejército Real del cadete José Francisco, pues sus otros hermanos varones, Manuel Tadeo y Juan Fermín ya lo habían hecho el año anterior, mientras que Justo Rufino lo haría más tarde. Familia de militares, todos ellos seguirían, con distintas alternativas, la vocación del padre. Pero sería José de San Martín, a no dudarlo, quien alcanzaría la trayectoria más destacada.
Su trayectoria militar
La vida militar del novel cadete fue dura desde el comienzo. A los 14 años, ya había participado en tres campañas realizadas en Melilla y en Orán, en el Norte de Africa. Desde el 28 de junio de 1791 -día de su bautismo de fuego en la defensa de Orán, sitiada por los moros- San Martín recorrió una trayectoria bélica relevante.
Entre noviembre de 1792 y mayo de 1794, el Regimiento de Infantería de Murcia -y con él "el 2do Subteniente José de San Martín"- combatió duramente contra los franceses revolucionarios en la frontera. Después, embarcado con parte de su batallón en la fragata de guerra española "Santa Dorotea", permaneció en dicha nave trece meses, recorriendo el Mar Mediterráneo, y las bases navales de Cartagena, Cádiz y Tolón. Además, entre 1797 y 1798, participó en seis campañas marítimas. En una de ellas, tomó parte en un combate naval, cuyas consecuencias derivaron en su captura. Entonces, fue enviado como prisionero de guerra a España. Más tarde, en 1801, intervino en la llamada "Guerra de las Naranjas", desarrollada en la frontera con Portugal, y al año siguiente, reorganizado el Ejército Real, fue destinado al recién creado "Batallón de Infantería Ligera Campo Mayor", con guarnición en Sevilla y luego en Cádiz. Ello sucedió durante los años 1802 y 1803, ocasión en la que su jefe de unidad dejó escrito, en su foja de servicios: "acreditado valor, mucha aplicación y buena conducta". En 1804, fue ascendido al "empleo" de Capitán, y nombrado luego ayudante del batallón. Las turbulencias políticas y militares de ese tiempo empujaron a España a caer en manos de Napoleón, quien tenía en sus miras apoderarse de todo el imperio, incluso de sus territorios de ultramar. Después de hacer renunciar a la corona a los miembros de la familia real - Carlos IV y Fernando VII- el omnipotente Bonaparte nombró a su hermano José, nuevo Rey de España. El pueblo español se sublevó en masa, y a partir del 2 de mayo de 1808, declaró la guerra al invasor francés. Seis años duró la lucha por su libertad y soberanía. Inglaterra y otros países también intervinieron, y así se encendió vivamente la guerra en Europa.
El 29 de mayo de 1808, cuando San Martín se desempeñaba como jefe de guardia en la casa del Capitán General de Andalucía -el General español Solano- nuestro prócer defendió a su comandante del fervor de una multitud que intentó asaltarla, al creer erróneamente, su convivencia con los franceses. Lamentablemente, en dicha ocasión y pese a sus denodados esfuerzos, no pudo salvarle la vida al militar español.
En el torbellino de la cruenta guerra, el Capitán San Martín intervino activamente en el combate de Arjonilla, y el 23 de junio de ese trágico 1808, se lo contó en la batalla de Bailén. Ambos enfrentamientos bélicos sucedieron en Andalucía, en inmediaciones de la ciudad de Córdoba. En Bailén, el 19 de julio, tuvo una destacada actuación, y ese mérito le valió no sólo una condecoración, sino también su ascenso a teniente coronel, más la amistad con el General Arturo Malet, Marqués de Coupigny. Este conductor lo designó su ayudante, y en tal carácter debió acompañarlo en Cataluña, en Extremadura y también en Portugal. A partir de enero de 1810 -año muy importante para los territorios españoles de ultramar- San Martín continuó desempeñándose como ayudante de Coupigny, y participó con éste, en Portugal, en la lucha librada sobre la zona de la posición de Torres Vedras, elegida por Wellington para rechazar la embestida francesa del mariscal Massena sobre Lisboa.
La defensa de Cádiz -una de las pocas ciudades no ocupadas por Napoleón- y las deliberaciones del congreso que luego promulgó la constitución liberal de 1812 en España, obligaron a Coupigny y a su ayudante, San Martín, a trasladarse a esa zona. Fue entonces cuando el futuro Libertador tomó contacto con un grupo de americanos, y supo de los movimientos revolucionarios de Caracas, Buenos Aires y de otros lugares. Al enterarse de tales acontecimientos, cada uno de estos soldados americanos decidió regresar al país de su nacimiento, a fin de prestar servicios en la lucha que, según calcularon sabiamente, se habría de empeñar. El futuro de los territorios hispanoamericanos estaba destinado a caer en manos de uno de los vencedores del enfrentamiento entre Francia y Gran Bretaña. Portugal también podía aprovechar la oportunidad para reclamar supuestos derechos a la herencia española. Ante ese dilema, la opción no podía ser otra que la independencia. La guerra en la península, aún indecisa contra el invasor francés, continuó todo ese año de 1811, con suerte variada para ambos bandos.
El 14 de septiembre, el Teniente Coronel San Martín se embarcó hacia Londres, desde donde viajó luego a Buenos Aires. Para él, había terminado la importante etapa europea, plena de experiencias políticas y militares, y comenzaba, a partir de marzo de 1812, su contribución a la gesta independentista.

5 comentarios:

  1. El amerihispano Dn. J.F. de San Martín, fué español por formación primaria y fundamental, como soldado es un agravio suponerlo argentino, sino fue un soldado español al servicio de una causa que por circunstancias de varias interpretaciones, estuvo indudablemente inspirada a favor del independientismo como de los fuertes intereses más en contra de España que a favor de la Independencia. El 8 de Julio de 1815, último día de dependencia de la madra patria, 9 de Julio de 1816 primer dia del desarrollo de la nueva dependencia del nuevo Imperio, aunque comenzara a manifestarse públicamente a mediados del s. XIX con hechos como el comienzo de la deuda externa, etc.j No obstante: nuestra indiscutible madre patria: España, ¿ nuestro padre de la Patria, un agente inglés o de sus intereses? En un contexto de sustento y permanencia de su gesta antiespañola conteniendo indudables conveniencias hacia los inspiradores de la Logia Inglesa Lautaro, sus angloraices y su inspiración proinglesa.

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